Todos hemos hecho este cálculo en algún momento. Si mi perro tiene 4 años y cada año de un perro equivale a 7 de un humano, es como si tuviera 28 años. Gracias a un estudio publicado en la revista de investigación y educación sobre biología ‘BioRxiv’ bajo el título ‘Traducción cuantitativa del envejecimiento de perro a humano mediante la remodelación conservada de las redes epigenéticas’ podemos decir ahora que ese cálculo era erróneo.

En su día, se utilizó esa equivalencia porque la esperanza de vida de un perro suele rondar los 11 años. Multiplicado por 7 = 77 años, muy cercana a la de los humanos. Sin embargo, ahora entran en juego otros factores que habían pasado desapercibidos.

Por ejemplo, es importante saber que la esperanza de vida de nuestros perritos puede variar de forma considerable en función de su raza. Los perros pequeños suelen vivir más que los grandes.

Para realizar este estudio, se hicieron extracciones de sangre a 104 perros de raza Golden Retriever de entre 0,1 y 16 años. Luego compararon los resultados con los metilomas de 320 humanos entre 1 y 103 años. Viendo los momentos de coincidencia entre los resultados de ambas especies dieron con una fórmula logarítmica que es la que calcula la edad del perro en comparación con la nuestra: la edad humana equivalente es igual a 16 veces el logaritmo neperiano de la edad del perro en años más 31.

Para que sea más sencillo de entender (ver tabla), se puede decir que el primer año de la vida del perro equivale a 31 años humanos. A partir de ahí, hay que sumar 11. Cuando tiene 2 años, está en nuestros 42; a los 4 años tendría 53 años humanos y a los 8 años serían 64. Gracias a este estudio en concreto y a otros que van por el mismo camino, sabemos que los perros se desarrollan mucho más rápido que los humanos, pero esta progresión se va ralentizando de forma considerable a medida que van envejeciendo.